Ya huele a vacaciones!

Les comparto mis reflexiones al concluir este proceso del TRAL. Espero mantener esa nueva mirada, más “enredada”, que empieza a conectar todos los elementos de la red y del ambiente personal de aprendizaje.

Les dejo la liga a la presentación del Piktochart y también la imagen.

Análisis final del TRAL

Gracias a aquellos que nos guiaron, a aquellos que me acompañaron, a aquellos que me enseñaron.

El jpg de mi análisis.

El jpg de mi análisis.

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Elevador hacia el piso 9, cerrando puertas del nivel 8.

Al finalizar el nivel 8 puedo decir que me entusiasma tener metas para que, en comunidad, podamos ejecutar acciones que nos lleven por las orientaciones que hemos visto más importantes. En un sentido más del TRAL, más en línea, creo que existen muchas herramientas que pueden ayudarnos a lograr los objetivos que nos planteemos. Una debilidad de mi CoP es que poco se acostumbran estos medios y herramientas para compartir y crear juntos, apenas andamos entrando en esos temas. Pero esto que he aprendido en la ruta me van a ser de gran ayuda, no sólo porque haya aprendido a utilizar otras opciones, sino porque puedo enseñárselas a mis compañeros con el ánimo de facilitar nuestros procesos.

Sobre si aprendí algo que no supiera antes pues hubo cosas como el programa XMind definitivamente lo desconocía y fue algo que tuve que ir aprendiendo con los clics. Pero nada que no se pudiera resolver con la lógica de otros softwares. En otro aspecto, más que no saberlo antes, sí me hizo mucho sentido el comentario de Gaby Castro en el que se da cuenta de la importancia de darse el espacio para crecer en diferentes aspectos. En estos momentos “termina” TRAL y nos invita a verlo como un gran inicio de nuevos procesos, y a su vez, en los ciclos de mi propia vida sucede lo mismo, así que me llevo esa reflexión a muchos otros aspectos.

Estos aprendizajes que hemos tenido a lo largo de la ruta tralera son transferibles a muy variadas situaciones. Al momento de realizar los ejercicios pensaba si me convendría intentarlo con una red u otra, desde un aspecto familiar o desde lo profesional, etc. Creo que son nuevas formas que posibilitan el aprendizaje en red, en comunidad, independientemente del ámbito profesional, aunque ese haya sido el que aquí nos trajo y desde donde sí me interesa en estos momentos hacer el ejercicio y el esfuerzo por lograr nuevos resultados.

De compras nuevamente

Creo que en la vida real no he ido tan seguido de compras como en este TRAL 😛 Incluso antes de empezar con el concepto de la “canasta de compras” ya andábamos visitando las tiendas de ideas de los compañeros y a lo largo del camino hemos ido retomando un poco de allí y un poco de allá para reflexionar y construir. Ha sido una experiencia muy interesante. En esta ocasión retomo ideas de varios blogs, ya sea porque tal cual la presentaba alguno de mis compañeros tomó sentido para mí, o porque una pequeña frase me hizo clic al momento.

De Caro Gallegos retomo la frase que nos comparte: “dos cabezas piensan mejor que una”. Un enunciado muy conocido pero que en este contexto resulta clave. Desde el hecho de pensar que nos formamos y aprendemos inevitablemente en sociedad, hasta cómo aprovecharlo para generar nuevas ideas, nuevos aprendizajes, nuevas experiencias. Incluso, reconocerlo e intencionarlo creo que puede ser una respuesta favorable para la situación en la que ahora vivimos.

De Manolo retomo su descubrimiento de que al poner las cosas en papel, “ahora que tenemos presentes los elementos de una red será más fácil detectar aquellos elementos que nos ayudan a ampliar nuestra red de aprendizaje”. Definitivamente creo que esto nos da una mirada distinta de cosas que hacemos cotidianamente y en las que probablemente no hemos indagado. Abre la puerta a la reflexión y a la creatividad.

De Gaby Castro quiero retomar algo que se relaciona con lo anterior. Ella nos comenta que: “Las reflexiones que nos ponían al inicio de cada nivel, me ayudaba a pensar en temas que en ocasiones no lo hago […].  Aprendí que debo darme tiempo a mí misma, y por ir creciendo en diferentes aspectos, y también salir de la rutina diaria”. Me encantó su conclusión, pues creo que todos estamos o hemos pasado por esa situación, y cómo el TRAL logró moverla tanto que se explicó algo para ella misma, para recuperar su interior. Algo que yo también quiero retomar.

Finalmente de Eduardo Torres retomo su comentario: “cada nivel superado ha sido una oportunidad de crecimiento personal y comunitario”. Creo que efectivamente TRAL pone la mesa para que esto suceda, y aunque los tiempos, los encargos, la familia y demás se “jalonean” al tú por tú con los estudios, la reflexión nos perite crecer de manera personal (como a Gaby C.) y ayudar a que las redes y las comunidades con las que estamos vinculados también (cuantitativa y cualitativamente).

Agradezco a mis compañeros que con sus reflexiones han aportado a mi aprendizaje en la experiencia TRAL.

Estrategias de intervención

Este ejercicio de inicio me resultó bastante complejo (especialmente cuando el cansancio acumulado está con todo haciendo estragos!), pero logré superar las dudas y realizarlo. Realmente, al final, mi esquema de araña no tuvo cambios significativos, pues era ya -desde que la elabore- bastante evidente cuáles eran los aspectos que representaban una oportunidad: los contenidos, el contexto, cultivar la comunidad y, en menor medida, las conversaciones abiertas. Me quedé con esas cuatro orientaciones para trabajarlas en este mapa y ese es el orden según la prioridad (arriba-abajo).

Orientaciones gral

En el sentido del contenido, que se refiere a: colocar el “foco en el registro y publicación de lo que la comunidad sabe y conoce (boletines, publicación de artículos, etc.)”, hay grandes pasos dados en la experiencia del equipo, sin embargo, como ya lo mencionaba en alguna otra entrada, falta mucho por hacer respecto de la generación de contenidos relacionados. Pero la propuesta de este esquema va “al grano” con las actividades sugeridas. En un período de 6 meses creo que podríamos llegar a tener un ritmo de publicaciones y realimentación de la misma con un ritmo quincenal, de inicio.

Contenido

Sobre el contexto, que se refiere a: “si la actividad y los productos son privados, sirven a una organización, o a un entorno más amplio (qué se mantiene dentro de la comunidad, qué se comparte con el mundo)”, también hay mucho que trabajar. Aquello que se ha hecho, que sí se ha logrado publicar (por ejemplo en el repositorio institucional) ha quedado “olvidado” entre miles de otros archivos que están en línea. Creo que aquí la propuesta del mapa nos invita a hacer un trabajo de difusión de las producciones, así como su segumiento, actualización, realimentación, etc.

Contexto

De cultivar la comunidad, que habla de: “reclutamiento, orientación y soporte a nuevos miembros, hacer ‘crecer’ la comunidad”, también es una tarea importante. Si bien esta comunidad trabaja bien, ha creado vínculos fuertes y descentralizados, también es algo cerrada. Pocos son los  “candidatos” a ser miembros de ella. La evaluación, comunicación, etc. son buenas, pero definitivamente hay oportunidad de mejorarlas.

Cultivar

Finalmente, sobre las conversaciones abiertas, que se refiere a “conversaciones que aparecen y desparecen a lo largo del tiempo, sin un propósito específico (como en una lista de correo, un foro web, Twitter, etc.)”, es un ejercicio que poco se practica en el centro de trabajo y podría apoyar a los demás procesos.

Conversaciones

Pues como verán, el ejercicio me abrió el panorama de por dónde se puede ir para lograr objetivos concretos que se plantean desde las orientaciones, desde las oportunidades que nos abren. Poco cambió desde el esquema de araña (o nada), porque en verdad son temas prioritarios para atenderse. Es intersante ver cómo todas estas actividades se podrán llevar a cabo en comunidad, a todos los niveles, cada quién poniendo su granito de arena para realizar una u otra actividad y participando en las que otros oranicen o tengan a su cargo. Esta tarea será fundamental para alcanzar los objetivos. La tarea también está en la motivación de los otros actores para participar de esta propuesta. Conocer sus visiones personales para armar una visión compartida en la que todos se alcancen a ver y por la que les gustaría trabajar y aprender en colaboración.

Las conclusiones del piso 7

Pues aquí, cerrando el nivel 7 del TRAL, haciendo un recuento de las reflexiones y aprendizajes de este capítulo. Creo que mucho de lo que aquí pueda decir es sobre lo que ya he escrito en las entradas anteriores, y aquí les va condensadito.

Me gustó mucho el contenido de este nivel, enfocado al tema de las comunidades de aprendizaje. Es un tema que desde la maestría me ha llamado mucho la atención y cada texto, como este de Galvis y Leal, me van ayudando cada vez a entender mejor cómo funcionan, sus cualidades y las posibilidades que brindan para generar procesos de aprendizaje colaborativo. En este caso, me llamó mucho la atención –que no había leído nada de esto- el apartado de las comunidades de aprendizaje virtuales. Recordé a Maru Salinas en esta lectura.

Por otro lado, al momento de hacer el ejercicio sobre las orientaciones tuve hallazgos interesantes, como el hecho de darme cuenta cómo se privilegian una cultura de “juntitis” y sin embargo no necesariamente es algo que integre la comunidad, y cómo realmente, aunque hallamos pensado ya muchas veces en la importancia de sistematizar el conocimiento que genera mi centro de trabajo, a la hora de esquematizarlo se puede ver que esto no ha sucedido al paso de los años (o muy poco), lo que lo convierte en un área de oportunidad muy grande –que incluso podría derivar en cambio en la cultura del centro.

De visitar los blogs de mis compañeros también aprendí mucho. Por ejemplo, eliblu11 (Eli) me ayudó a volver la mirada a este proceso y cómo favorece la visibilidad de cada paso que damos, así como los productos que logramos, cómo esto nos abre las miradas. En el blog de vanelachina (Vane), en una entrada con la liga al video “Child of rage” (no me lo esperaba), retoma la importancia de crear redes sociales que, más allá del conocimiento, sean muy humanas, en las que se puede aprender sí porque compartimos intereses, pero también porque nos podemos ayudar y apoyar unos a otros, hay confianza y hay relaciones constructivas.

Tema que también se menciona en el blog marutral (de Maru), pero ella va más allá, a preguntarse si la amistad genera proyectos o ésta se genera en ellos. Coincido en que es un asunto en “ambos sentidos”, y pues es muy importante para esto lo que ya señalaba Vane.

En saludxbrandy (Brandy) encontré una idea muy al estilo del TRAL, que tiene de fondo el compartir y crear juntos. Tiene que ver con realizar el ejercicio del diagrama de araña junto con su comunidad. Creo que es una salida muy natural al ejercicio que construye.

Finalmente, en tralsauliteso (Saúl N) nos hace ver la importancia de la escucha, así como también la retroalimentación entre los miembros de la comunidad. Considero que es un asunto importantísimo que incluso puede ser un indicador de cómo está funcionando todo.

Si usamos esas orientaciones ¿qué dice la red?

Esquema a partir de la propuesta de Wenger, White y Smith.

Esquema a partir de la propuesta de Wenger, White y Smith.

Esto de analizar mi red profesional fue un ejercicio “curioso” (sé que el término puede causar extrañeza). Volví a poner en mi escritorio la imagen de la red que realizamos en un nivel anterior y empecé a observarla al tiempo que intentaba que resonaran los conceptos o “herramientas” propuestas para revisar su status quo y de ahí sus posibilidades. Entonces, recordé algunas reflexiones que hicimos en la maestría, desde la gestión del conocimiento, para analizar nuestro contexto profesional con miras a crear una comunidad de práctica.

Pues encontré que el tema del proyecto, las reuniones y la vinculación con expertos (conocimiento externo) son puntos que se privilegian en mi centro de trabajo. Afortunadamente, en esas reuniones la participación individual tiene un peso importante también, aunque en ocasiones haya decisiones de arriba abajo que se deben asumir, sin embargo, los momentos para cultivar las relaciones suceden cada vez con menor frecuencia. Con relación al cultivo de la comunidad nos encontramos algo “estancados”, pues realmente es una comunidad bastante cerrada –independientemente de que trabaje muy bien-.

Entre las cuestiones que salieron más “bajas” aparece la generación de contenidos, la constancia de conversaciones abiertas y el contexto. Asuntos que en los últimos años, que hemos querido profesionalizar la práctica, dotarla de sentido y analizarla como objeto de estudio, nos han resultado deseables y sin embargo, todavía, infructíferos. Hay una tendencia a recurrir al conocimiento externo sin gestionar el propio a pesar de ser un referente en la práctica frente a otras instituciones. Creo que ahí está la apuesta importante en este momento, en ser capaces de mapear, sistematizar, releer, poner en diálogo, etc. lo que hasta ahora sabemos y entonces sí, ser una “verdadera” comunidad de práctica.

Otra cuestión que me llamó la atención fue la forma tan automática en la que, al empezar a pensar la red profesional con las herramientas propuestas, salieron de mi plano mental aquellos que no están tan vinculados a la red, y cómo tuve que hacer el ejercicio de regresarlos al juego (una vez que fui consciente) para rehacer el análisis, más completo.

Sobre las comunidades de aprendizaje

Para empezar debo confesar que la palabra comunidad me gusta; el hecho de crear unidad –identidad- a partir de lo común entre los hombres y mujeres. Así pues, el tema de la lectura me resulta bastante interesante, donde Galvis y Leal (2008) destacan las cuestiones que nos llevan a aprender en comunidad (más allá de “en grupo”). Encontramos entonces, que hacen una distinción entre tres tipos de comunidades que aprenden: las que desarrollan proyectos, las que analizan su práctica profesional (o comunidades de práctica) y las que producen conocimiento externo.

Por sus características, como: espíritu de comunidad, confianza, interacción bajo ciertas normas o políticas, identidad y visiones compartidas (hasta aquí comunidad), así como el objeto de estudio que resulte de interés común (aquí lo de aprendizaje), las comunidades de aprendizaje superan el concepto de “red social de relaciones” o “grupo”.

Una de las cuestiones que resalto del texto es el desarrollo que hace sobre las comunidades virtuales de práctica docente, con lo que ponen de manifiesto el potencial del trabajo en línea (como el TRAL) para la construcción de dichas comunidades. Hablan, claro, de las condiciones necesarias y sus ventajas, de cómo los medios, las herramientas y contextos son especialmente distintos, pero que a su vez abren la puerta a la diversidad y la pluralidad para generar conocimiento desde otras perspectivas a las tradicionales.

En cualquiera de los casos, presencial o virtual, las comunidades de aprendizaje generan conocimiento en el diálogo. Galvis y Leal hablan de la importancia de lo pragmático, sí, pero sin poder dejar de lado lo social o si no ¿cómo construiríamos conocimiento si no fuera en y a través del contexto sociocultural?